El Pueblo

 

Recostado sobre la ladera se encuentra el caserío: apiñado, retorcido, con regusto

de pueblo viejo, pero a la vez remozado por sus gentes que no quieren quedarse ancladas en el pasado.

 

 

 

 

 

Sus callejas son cuestudas, estrechas, sinuosas, antaño empedradas, paseadas largas veces, hace siglos, por ilustres hijos del pueblo que muy importante los tuvo: Los Páez, Los Hurtado, Cristóbal de Vega, Castillo y Negrete ... y tantos mas que dieron fama a esta Villa, llevando su nombre hasta la Corte.

 

 

La historia permanece viva en estas calles, hoy más modernas, pavimentadas, que siguen conservando regusto de lo antiguo que tanto paladean los amantes del pasado.

 

 

 

Por cualquier parte del pueblo se aprecian típicos rincones, angostos pasadizos

y pequeñas plazoletas, evocadoras de mil y un recuerdos, donde aún gustan del

tibio sol otoñal los más mayores y retozan juguetones los pequeños.

 

 

Peñalver estuvo bien cercado de murallas, de las que quedan escasos restos.

A la entrada de lo que fue la Puerta Norte, se encuentra la Picota, recortándose limpia

sobre el horizonte, siguiendo, con su silencio de piedra, siendo testimonio denuestro

pasado. Fue levantada a principios del siglo XVI, el día que los Peñalveros alcanzaron

su título de villazgo.

 

 

 

 

Sus lugares de culto

 

Iglesia

 

 

Cuenta Peñalver con una monumental Iglesia, cuya titular es Santa Eulalia de Mérida.

 

Es un edificio renacentista construido a finales del siglo XV y principios del siglo XVI, donde lo gótico se entremezcla con el naciente plateresco. Su interior, de aires catedralicios, es grandioso. Consta de tres naves abovedadas cubiertas de crucería gótica entrelazada, que se apoya en robustas columnas del mismo estilo, hechas de piedra tallada.

 

Destaca en la parte exterior del templo, formando parte de él, la torre, rematada en su tejado con una veleta y una cruz. Cuatro troneras de arco de medio punto lucen sus paredes con dos campanas y un campanillo. En su estructura se alternan la piedra y el ladrillo.

 

Dos puertas tiene este templo; una renacentista llamada << El Postiguillo>>, y otra, la portada principal, de inusitada belleza, donde la piedra se hace arte y el plateresco se manifiestan en todo su esplendor.

 

En la parte superior se ve a la Virgen con el Niño en brazos, escoltada por dos Ángeles, medallones con los bustos de San Pedro y San Pablo y a lo largo de toda la portada, multitud de adornos con motivos jacobeos y elementos alusivos a la pasión de Cristo, entre otros civiles. En la puerta, trabajada en recia madera, se aprecia una valiosa guarnición de clavos, así como herrajes y picaportes de viejo hierro forjado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El Convento                                                                    El Retablo

 

 

Cuenta la tradición que allá por el año 1130, se apareció la Virgen sobre un sauce a 2 caballeros de la Orden de San Juan cuando se hallaban perdidos en medio de una tormenta. Los caballeros agradecidos levantaron en este lugar una Ermita sobre la que dos siglos más tarde, el padre fray Pedro Villacreces fundó el Convento Franciscano de la Salceda. Fue de los más bellos e importantes de España; por él pasaron San Diego de Alcalá, que sirvió en el Convento de hortelano; el Cardenal Cisneros, que fue superior de este cenobio; Pedro González de Mendoza, hijo de la princesa de Eboli, que en el siglo XVII reformo y embelleció el lugar; fray Julián de San Agustín, fray Pedro de Gamarra y tantos otros.

 

Las leyes de exclaustración de 1836 deshicieron las comunidades franciscanas, acabando así la vida monástica del convento.

 

El retablo del altar mayor es una auténtica joya. Los principales cuadros son del Maestro de la Ventosilla.

 

Consta de 16 tablas diluidas en 4 calles y 4 filas, más una central, compuesta por 2 bellas hornacinas y rematada con el calvario. Digna de señalar en el templo es, asimismo, la pila bautismal, de estilo también renacentista, bellamente decorada con arcos de medio punto que se cruzan entre sí.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ermita de  San Roque                                                     Ermita  del Cristo

 

Se encuentran junto a la carretera de acceso al pueblo, a un kilómetro de Peñalver. No se conoce la fecha de su fundación, aunque ya se habla de ella en el año 1580, en las declaraciones de Peñalver al rey Felipe II.

 

En esta ermita se celebra todos los años el 16 de Septiembre a primeras horas de la mañana, una romería con misa, repartiéndose seguidamente la tradicional caridad, compuesta de distintos productos de bollería bendecida que algunos vecinos ofrecen al Santo.

 

Cuenta la leyenda que se hizo promesa de levantarla cuando apareció un brote de peste en el pueblo, desapareciendo la epidemia cuando la ermita estuvo construida.

 

 

 

 

Se halla situada a poco más de un kilómetro del pueblo, en un altozano, a unos 1000 metros de altitud. No se sabe exactamente la fecha de su fundación, aunque se sabe que fue construida entre los siglos XVII y XVIII. Sus dimensiones son reducidas, destacando en su interior la originalidad de sus paredes recubiertas de piedra de toba y trozos de estalactitas procedentes de unas cuevas próximas “ Del Vallejo” Allí se venera una imagen de Cristo crucificado tallada en madera policromada.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Museo etnográfico de la apicultura y la miel

 

 

Situado en la Plaza de España se encuentra este museo donde se pueden ver todos los elementos, actualmente en desuso, propios de las labores apícolas.

La Alcarria es el paraíso de la miel, la mejor del mundo dicen. Las colmenas abundan por estas tierras que huelen a tomillo y romero. De aquí, de este pueblo, salieron un día ya muy lejano los mieleros, incansables pregoneros de su patria, que con su cubeto repleto de aromas alcarreños y su alforja de ilusiones bien cargada, llevaron el nombre de Peñalver por los caminos de España.